La justicia y ética con sentido humanista.
Juez Misael Hernández García
"Dictar sentencia es un acto jurídico, pero impartir justicia
es un acto de profunda humanidad.”
Ser periodista parece cosa fácil; sin embargo, no lo es, hay ciertos
personajes que uno debe meditar con calma antes de la entrevista. Cuál sería la
pregunta clave y como en este caso, debiéramos empezar por una que cautive a un
hombre que ejerce con profesionalismo su carrera. Y que en el ejercicio de ésta
aplica más allá de lo que confiere a su cargo. Eso que hace diferente a un profesional de
otro. Responsabilidad y sentido humanista. Iniciamos así; Veracruz y su
importancia en la aplicación de la ley.
Los jueces de distrito juegan un papel crucial en la administración
de justicia en México y es de suma importancia conocer más acerca de ellos.
En ese andar nuestro, conocemos a personajes dedicados, con gran
responsabilidad a sus encargos. Uno de ellos me ha sorprendido por su enorme
empatía para con su equipo, su arropamiento y respeto, así como su seriedad al
ejercer su responsabilidad en el cargo.
El juez Misael Hernández García, conocedor de su labor profesional.
Sensible y empático, quizá algo de su vida personal, su formación y la buena
disposición a la preparación en derechos humanos lo hacen totalmente respetuoso
con quienes lo acompañan en su día a día. Y de igual forma los casos a discernir
según marca la ley.
La Persona y el Origen (Identidad y Valores)
E. ¿Quién es Misael Hernández García?
Soy, ante todo, un hombre de fe y de familia,
hijo de dos extraordinarios enfermeros que me enseñaron que el servicio a los
demás no es un trabajo, sino una vocación. Esa enseñanza la he trasladado a mi
tribunal. Soy un juez de Distrito de carrera judicial, apasionado por el
Derecho Laboral, que cree firmemente que detrás de cada expediente hay una
vida, una familia y una historia que merece ser escuchada y tratada con
dignidad.
E. ¿Cómo
se convirtió en juez de distrito?
Fue un proceso de carrera judicial pura y
meritocracia absoluta. Resulté vencedor en el Segundo
Concurso Abierto de Oposición, un proceso de alcance nacional diseñado para
seleccionar estrictamente a los mejores perfiles del país.
Para dimensionar el reto: a este concurso
nacional nos inscribimos casi dos mil aspirantes. De los cuales
solo 914 fuimos aceptados para presentar el examen inicial.
El proceso fue un filtro de excelencia dividido
en etapas eliminatorias:
Presentamos un examen de conocimientos técnicos
de alta dificultad. De los cientos que iniciamos, solo 76 logramos aprobar
y pasar a la segunda etapa.
En la Escuela Federal de Formación Judicial, se
me asignó la tarea de redactar una sentencia real en un plazo de 6 horas,
demostrando capacidad resolutiva bajo presión máxima.
Finalmente, en el examen oral defendí mi
criterio jurídico exponiendo temas aleatorios y contestando diversas preguntas
que me realizaron tres expertos en la materia.
De los casi dos mil aspirantes originales, al
final solo quedamos 45 vencedores.
Teniendo la fortuna de que me asignaran como juez
de Distrito en el Octavo Tribunal Laboral Federal en Xalapa.
Antes de esto, mi formación no fue de
escritorio, sino operativa: inicié desde abajo como Oficial Administrativo en Xalapa
y escalé puesto por puesto —Secretario Particular, Actuario y Secretario de
Juzgado— en Guanajuato. Conozco el sistema porque lo he vivido y trabajado en
cada uno de sus niveles.
E. ¿Qué lo motiva a seguir trabajando en el sistema judicial?
La convicción de que mi labor
puede cambiar la realidad de una persona. Saber que, al resolver un conflicto, contribuyo
al equilibrio entre los patrones y trabajadores, la paz social y en la
salvaguarda de los derechos humanos. En mi visión personal, mi trabajo es una
forma de honrar a Dios; hacerlo con excelencia, honestidad y rectitud es mi
manera de agradecer la oportunidad de servir a mi país.
Entiendo que la gente no viene al juzgado a recibir lecciones de
derecho, sino a que resolvamos el conflicto que les quita el sueño.
La Labor Jurisdiccional (El Juez en Acción)
E. ¿Cuál ha sido el caso más desafiante que ha
tenido en su carrera?
Más que un caso en particular, los mayores
desafíos son aquellos donde la ley parece distante frente a una necesidad
humana urgente. Recuerdo casos de pensiones o derechos laborales de personas
vulnerables donde, como juzgador, debo aplicar la ley con rigor, pero también
con una perspectiva de Derechos Humanos que proteja la dignidad de la persona a
tiempo. El reto es siempre que la justicia no llegue tarde y que la sentencia
se entienda.
E. ¿Qué es la justicia para usted?
Para mí, la justicia va más allá de la definición clásica de "dar
a cada quien lo suyo". Es equilibrar la balanza. Es garantizar que la
ley sea un instrumento de paz social, no un obstáculo burocrático. Es actuar
con rectitud de intención, sabiendo que hay un Juez Supremo ante quien todos
rendiremos cuentas.
E. ¿Cuál es el equilibrio entre la justicia y la compasión?
No están peleadas. La ley es el manual, pero la sensibilidad humana
es la luz con la que lo leemos. Un juez sin empatía es un burócrata de la
ley. Busco dictar sentencias que, cumpliendo estrictamente con la
legalidad, sean humanas y justas en el sentido más amplio de la palabra.
E. ¿Cómo se interpreta la ley en casos complejos? Analizo el contexto, las pruebas y aplico no solo la letra de la
ley, sino los principios constitucionales y los tratados internacionales,
buscando siempre la verdad material sobre la formalidad.
Un juez preparado sabe que existen diversos métodos para interpretar
la ley, pero lo verdaderamente importante no es conocer la teoría, sino tener
la disposición y el valor de aplicarla. Interpretar a fondo implica más estudio
y mucho más trabajo que simplemente "aplicar la regla", pero lo hago
porque mi compromiso es servir a mi País, no hacer el mínimo indispensable para
cobrar un sueldo.
Visión de Futuro y Sociedad
E. ¿Cuáles son los principales desafíos que
enfrenta el sistema judicial en México?
La confianza ciudadana y la cercanía. La gente
siente que la justicia es lejana, lenta y difícil de entender. El desafío es
"sacar al juez del escritorio" y acercarlo a la gente. Necesitamos
jueces que hablen claro, que sean transparentes y que entiendan la realidad
social del México actual.
Otro reto es erradicar el cáncer judicial llamado “burocracia mental”.
El desafío es agilizar los procesos y hacerlos sensibles a la realidad. La
justicia lenta no es justicia, es un mero trámite.
E. ¿Cómo se puede mejorar la eficiencia y la
transparencia en el sistema judicial?
Rompiendo las barreras de cristal. Soy un convencido de que los
jueces y magistrados debemos recibir a las partes y tener la capacidad
de explicar el "porqué" de nuestras sentencias con un lenguaje claro,
directo y sin tecnicismos. La transparencia se logra cuando el ciudadano
entiende perfectamente qué decidimos y por qué lo hicimos, más cuando contamos
con la tecnología para agilizar
procesos.
Pero sobre todo, con integridad. La
transparencia empieza por la conducta congruente del juzgador dentro y fuera
del tribunal.
E. ¿Cómo
se relaciona con la comunidad que sirve?
Mantengo una política de puertas abiertas y de
trato digno. Quien entra a mi juzgado, sea abogado o justiciable, merece
respeto, amabilidad y atención rápida.
Generalmente, al terminar cada una de mis
audiencias, ofrezco que puedan conocer a mi extraordinario equipo de trabajo y
las instalaciones en las que prestamos el servicio, brindándoles un recorrido
corto, pero en el que pueden conocer directamente a las personas servidoras
públicas.
Además, busco comunicar mi labor de forma
pedagógica y gratuita, porque una sociedad que conoce sus derechos es una
sociedad más justa, aunado a que busco transmitir un mensaje a las nuevas
generaciones sobre que la preparación, dedicación y esfuerzo, son las mejores
herramientas para construir un futuro.
E. ¿Qué consejo le daría a alguien que quiere
convertirse en juez?
Que se
preparen técnicamente, pero que cultiven su corazón sin perder la humildad. El Poder
Judicial Federal es para servir, no para ser servido. Si su motivación es el
estatus, se equivocaron de lugar; si su motivación es la justicia, bienvenidos.
E. ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo? La independencia para decidir conforme a mi
conciencia y a la ley. Y, en lo personal, la satisfacción del deber cumplido al
final del día, sabiendo que hice mi mejor esfuerzo por ser justo y correcto.
Impacto Social y Legado
E. ¿Cuál es el papel del juez en la sociedad?
El juez no debe ser una figura lejana ni
inalcanzable. Nuestro papel real es ser garantes de la paz social. En
una sociedad con conflictos, mi trabajo es equilibrar la balanza para que no
impere la ley del más fuerte, sino la razón y el derecho. Veo al juez como un estabilizador:
cuando dicto una sentencia en materia laboral, no solo estoy cerrando un
expediente, estoy devolviendo la certeza a un trabajador o la seguridad
jurídica a una empresa. Mi rol es resolver problemas reales para que la sociedad
funcione.
E. ¿Qué iniciativas ha implementado para
mejorar la relación entre el sistema judicial y la comunidad?
Rompí con la vieja costumbre de que el juez es
inaccesible. En mi juzgado, tengo la disposición de atender personalmente a las
personas que acuden, de recibirlas para explicarles, de frente y con un
lenguaje claro, la razón de mis determinaciones.
Además, he apostado por la transparencia
digital. A través de mis redes sociales (@JuezMisael), comparto
quién soy, mi formación y cómo trabajamos, porque estoy convencido de que para
confiar en el juez, primero hay que conocer a la persona que porta la toga.
E. ¿Cómo se puede aumentar la confianza de la
comunidad en el sistema judicial? La confianza se gana con resultados y claridad.
- La gente vuelve a creer en la justicia cuando ve jueces valientes
que emiten medidas cautelares en 24 horas y no dejan los expedientes
empolvarse.
- Debemos dejar de hablar con tecnicismos y empezar a ser claros en
lo que comunicamos. Una sentencia que el ciudadano entiende, es una
sentencia que se respeta.
- Cuando la sociedad sabe que su juez superó un filtro de casi dos
mil aspirantes para ser uno de los 45 vencedores, entiende que está en
manos de un profesional preparado.
E. ¿Cuál
es su mayor logro como juez? Lo
defino en tres dimensiones. En lo profesional, haber obtenido mi cargo
compitiendo en un concurso nacional riguroso.
En lo
personal, mantener mi conciencia tranquila y mi esencia intacta, sabiendo que
mi actuar busca agradar a Dios y honrar el ejemplo de mis padres.
Pero mi mayor orgullo como líder ha sido formar
al equipo de trabajo que hoy me acompaña. Mi logro es haber sembrado en ellos
la semilla de que la justicia debe ser pronta, completa e imparcial; hemos
entendido juntos que servir bien implica un estándar elevado de conocimiento
del derecho y hemos estado dispuestos a prepararnos de forma constante, porque
la gente lo merece. Ver que mi equipo comparte esa mística de servicio es mi
verdadero legado.
Misael Hernández García, el compañero, el alumno, el maestro,
solidario y empático, justo. El juez.
A un hombre se le puede quitar todo excepto su libertad de elegir su
actitud ante las circunstancias, es decir, su capacidad de decidir su propio
camino y cómo responder a la adversidad. Viktor Frankl.
"Servir con justicia es un acto de lealtad: a la Constitución,
a la sociedad y a mi propia conciencia."






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