Américo Zúñiga Martínez
Presente siempre, político, siendo más él que nunca, padre de familia, esposo, maestro.
De buena cepa, político, servidor público, formado bajo las siglas del Revolucionario. Hoy más que nunca padre de familia, esposo. Hijo, hermano. Amigo.
E. ¿Cómo
defines tu papel como padre de familia en esta etapa de tu vida?
Soy un padre presente, cercano y orgulloso
de acompañar a mis hijos en cada momento importante. Para mí, la familia es el
centro y la razón de lo que hago día a día.
E. Hoy estás
alejado de actividades partidistas y enfocado en la academia, ¿cómo ha sido esa
experiencia?
Ha sido enriquecedora. Dar clases de
Derecho en la universidad me permite compartir conocimientos, formar nuevas
generaciones y, al mismo tiempo, mantenerme en contacto con el debate jurídico
y social.
E. ¿Crees
que en la vida y en la política hay que reinventarse?
Absolutamente. Todos necesitamos pausas para repensar lo que hacemos, adaptarnos a los cambios y crecer. Reinventarse no es abandonar, es evolucionar.
E. ¿Seguirás
en la política o este es un paso definitivo hacia otro camino?
Claro que sí seguiré, porque es mi
vocación. Pero a veces hay que dar pasos al costado para analizar, dar espacio
y respirar mejor. Eso también forma parte de la política.
E. ¿Qué
esperas de esta etapa que estás viviendo y de las que vienen?
Espero mantener el equilibrio entre mi vida
personal, la docencia y la vocación política. Estoy convencido de que aún hay
mucho por aportar a mi ciudad y a mi estado, y lo haré con la experiencia
acumulada y con la serenidad que dan la familia y la reflexión.
E. Se habla
mucho del poder que da un cargo en la política, ¿De qué te ha servido a ti ‽
El poder me ha servido para asumir
responsabilidades y crecer como persona, pero sobre todo para comprender que su
verdadero valor no está en el beneficio propio, sino en la posibilidad de
transformar la realidad, dar voz a quienes no la tienen y generar cambios que
trasciendan más allá de uno mismo.


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